DESCRIPCIÓN

Torrelodones es un municipio del noroeste de la Comunidad de Madrid situado a 29 kilómetros de Madrid. Por su localización entre la sierra de Guadarrama y el área metropolitana de la capital, está considerado el primer pueblo de la sierra madrileña para muchos y el último del área metropolitana para otros.

Se encuentra a una altitud media de 845 metros. Limita al norte con Hoyo de Manzanares, al este con Madrid a través del Monte de El Pardo, al sur con Las Rozas de Madrid y al oeste con Galapagar.

Los 22.680 habitantes de este municipio se encuentran entre los de mayor renta per cápita de la Comunidad de Madrid. Los servicios y la hostelería constituyen sus principales actividades económicas.

El pueblo tiene un interesante patrimonio artístico y natural y forma parte de dos rutas turísticas de la Comunidad de Madrid:

  • La Ruta Imperial, que sigue parcialmente el camino histórico empleado en el siglo XVI por el rey Felipe II en sus desplazamientos desde la ciudad de Madrid hasta El Escorial.
  • La Ruta por los Castillos, Fortalezas y Atalayas, a la que queda vinculada por la atalaya de Torrelodones, una torre-vigía de origen andalusí.

En lo que respecta a sus valores ambientales, buena parte de su territorio está protegido a través del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y del Parque Regional del curso medio del río Guadarrama y su entorno.

Otro foco de turismo para el municipio es el Casino Gran Madrid, inaugurado en 1981 y primero existente en la Comunidad de Madrid, el cual es de una grandísima importancia en la economía local del municipio, ya que es la mayor empresa radicada en el mismo.

El municipio se divide en varias zonas geográficas:

  • Torrelodones Pueblo, el cual integra el casco histórico. Éste se configuró en la Alta Edad Media alrededor de una única calle, cuyo trazado se mantiene en la actualidad a través del eje viario conformado por la calle de Carlos Picabea, la plaza de la Constitución y la calle Real.
  • Torrelodones Colonia o Estación, surgió en el último tercio del siglo XIX, alrededor de la estación ferroviaria.

Torrelodones-Pueblo y Torrelodones-Colonia pueden ser considerados como los principales centros sociales, administrativos y económicos del municipio. En ellos reside el 64% de los habitantes y se concentra la inmensa mayoría de los comercios, industrias y servicios existentes del municipio.

El resto de zonas del municipio son las siguientes:

  • Los Peñascales
  • El Gasco
  • Los Robles
  • La Berzosilla

Estas útlimas tienen una función residencial. Este perfil urbano tiene su origen en la segunda mitad del siglo XIX, con la aparición de grandes fincas privadas, más o menos alejadas del centro.

A principios del siglo XX, se levantaron mansiones monumentales, como la Casa-palacio del Canto del Pico.

A principios del siglo XXI se creó la última zona del municipio, conocida como Los Bomberos, en la que se encuentran el Hospital Torrelodones, el CC. Espacio Torrelodones, los colegios del Encinar y el San Ignacio y multitud de zonas residenciales.

El incremento poblacional de las últimas décadas es uno de los principales problemas de nuestro antaño bello y tranquilo pueblo madrileño, el cual, en las últimas décadas no ha sido capaz de adaptar muchos de sus servicios a las exigencias de la creciente población.

En el municipio se celebran dos fiestas patronales en homenaje a los dos núcleos urbanos de mayor importancia:

  • Fiestas de Nuestra Señora del Carmen, 16 Julio, se celebran en Torrelodones Colonia o Estación, con una duración de 3-5 días. Su torneo de Futbol Sala está reconocido como uno de los de mayor nivel, y como el que más publico atrae a cada partido. Fundadas en 1912.
  • Fiestas de San Roque, 16 Agosto, se celebran en Torrelodones Pueblo, dentro del casco urbano y con una duración de 3-5 días.

HISTORIA

Los vestigios más remotos encontrados en el término municipal son las pinturas rupestres existentes en Canto de la Cueva, que parecen informar de cierta actividad humana durante la Prehistoria.

Sólo podemos hablar de un asentamiento estable a partir del s. VIII con los bereberes, siendo el descubrimiento de unas sepulturas musulmanas labradas en roca viva, el indicador de ello. Estas se encontraron cerca del actual emplazamiento de la Fuente de El Caño, situada en el núcleo urbano de Torrelodones Pueblo.

A mediados del s. IX en el contexto de la dominación musulmana los pasos noroccidentales de la sierra de Guadarrama eran vigilados por distintas torres-vigía, de las cuales sólo se conservan la Atalaya de Torrelodones y La Torrecilla, en el término municipal de Hoyo de Manzanares.

Durante la Edad Media, Torrelodones fue una pequeña aldea, con una economía sustentada fundamentalmente en el sector primario. Con la conquista cristiana de Toledo a finales del s. IX este territorio pasó a depender de la Corona de Castilla. Las Comunidades de Villa y Tierra de Segovia y de Madrid se disputaron el control de la zona y protagonizaron reiterados pleitos. En el s. XIV con la decisión del rey Juan I de Castilla de donar las tierras a su mayordomo, Pedro Gonzalez de Mendoza, el pueblo quedó adscrito al Real de Manzanares, un territorio que al amparo del rey, estuvo administrado por el Ducado del Infantado, uno de los títulos recibidos por la Casa de Mendoza.

Edad Moderna

El pueblo empezó a cobrar protagonismo en el último tercio del siglo XVI, gracias a la construcción del Monasterio de El Escorial, hito que lo convirtió en un lugar de paso y parada usual de la Corte. Su ubicación en el Camino de Valladolid, que seguía Felipe II, en sus desplazamientos desde Madrid hasta el Real Sitio, favoreció el desarrollo de una industria hostelera. La primera visita del monarca a la localidad está datada en el año 1579. El rey firmó en 1589 una cédula real en la que ordenó levantar un aposento regio, dotado de cocheras. El Real Aposento de Torrelodones que fue destruido en el siglo XX.

Durante el reinado de Felipe II, Torrelodones vivió un periodo de cierto auge constructivo. A esta época corresponden la Fuente de El Caño y distintas obras de acondicionamiento en el Camino de Valladolid, caso del Puente Nuevo, sobre el río Guadarrama.

En los siglos XVII y XVIII, el sector de la hostelería de posadas y mesones fue el principal puntal de la economía del pueblo. El poeta Luis de Góngora se refirió a los mismos en un romance, donde relata la celebración de una bacanal.

La situación de Torrelodones a cinco leguas de Madrid, trecho que normalmente se recorría en una jornada, hacía que los viajeros se vieran obligados a pernoctar en la localidad. Entre ellos, figuran nombres como el rey Felipe III, que se aposentó en el pueblo en el año 1598, cuando se dirigía a Madrid para su coronación. En el año 1630, Felipe IV concedió a Torrelodones el Privilegio de las Cinco Leguas, por el cual se dotaba al pueblo de ciertos beneficios especiales para poder afrontar la llegada de viajeros, y, en 1728, Felipe V le favoreció con el Privilegio de Villazgo. En este periodo, fue construido el monumento de las Tres Cruces, el cual fue destruido durante la guerra civil, en el año 2006 se inauguró una réplica, instalada en el Camino de Valladolid.

Torrelodones en 1668, según un dibujo de Pier Maria Balde, que éste tituló erróneamente Torre de los Oydores.

Torrelodones en 1668, según un dibujo de Pier Maria Balde, que éste tituló erróneamente Torre de los Oydores.

En la primera mitad del siglo XIX, Torrelodones estuvo vinculado a distintos episodios bélicos. Con la invasión francesa, Napoleón se instaló en el término municipal, acompañado de un ejército 60.000 hombres, antes de su entrada en Madrid en 1808. En 1825, durante las guerras carlistas, Fernando Fernández de Córdova, marqués de Mendigorría, ocupó la localidad, ante la resistencia de las autoridades locales. Por su parte, Juan Antonio de Zaratiegui estableció el puesto de mando en Torrelodones, desde donde dirigió la batalla de Las Rozas, librada en 1837, en el contexto de la primera Guerra Carlista. Después de su retirada, el general Espartero entró en el pueblo, donde se reunió con sus hombres.

Con el estallido de la guerra civil, los republicanos situaron su cuartel general en Torrelodones, en el palacio de “El Canto del Pico”, debido a que su situación a 1011 metros de altura permitía divisar 37 localidades de la provincia. En sus inmediaciones se situaron varias posiciones defensivas, entre las que destaca un observatorio de hormigón, ladrillo y roca granítica, situado muy cerca de la carretera que une Torrelodones con Hoyo de Manzanares. Su posición elevada permitía una buena panorámica de la carretera de La Coruña, monte de El Pardo y llanura hacia la carretera de Extremadura. Diversas inscripciones aparentemente contemporáneas de la construcción la identifican como Posición Lince. En 1937, el general Miaja e Indalecio Prieto dirigieron la batalla de Brunete desde el palacio El Canto del Pico.

En la restauración de la democracia, Torrelodones fue partícipe de la primera Fiesta del PCE, celebrada el 16 de junio de 1977, en ella participaron Santiago Carrillo y Marcelino Camacho, entre otros dirigentes del Partido Comunista de España. La multitudinaria concentración se realizó en el paraje de Los Llanos, en donde hoy está situado el centro comercial Torre Espacio, a la que acudieron alrededor de 300.000 personas.